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Hacienda : La Sombrerera,un altar natural por descubrir

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El aroma a frailejón que invade el aire andino y la inmensa paz que se siente a 3.720 metros sobre el nivel del mar hace despertar la sensación de espiritualidad, reverencia y quedar diminuto ante la majestuosidad de los valles, rocas, montañas, árboles, lagunas, cascadas… Llegar a La Sombrerera es una verdadera aventura. A este mágico destino turístico ubicado entre los cantones de Cuenca, Girón y San Fernando, en Azuay, se llega por dos rutas. La primera por la parroquia Victoria del Portete, a 20 kilómetros al sur de Cuenca. La travesía asombra por la verde vegetación en contraste con el azul del cielo limpio. En días soleados se ingresa en carro todo terreno y en lluviosos caminando, 10 kilómetros. Las construcciones son bajas y nada tapa lo visual. En las montañas predominan los frondosos chaparros, arbustos que en su follaje acogen a los bullangueros pájaros. Al llegar a la cumbre de la cordillera de Los Andes el paisaje es  cautivador. El frío aumenta a medida que se asciende. La ‘Mama Sombrerera’, una formación rocosa en forma de sombrero sorpren

de a nuestros ojos y sin descansar avanzamos a su encuentro. El ascenso es todo un espectáculo. Nuestros pies parecen suspendidos en el aire al pisar los delicados humedales (esponjas de agua) donde nacen los ríos Tarqui, Yanuncay y Tomebamba. Las siembras prósperas en hileras perfectas hacen tan hermosas la vista. En 30 minutos alcanzamos la cima coronada de purísimas nubes. La luz de la montaña, la neblina y las escasas viviendas de la zona hacen mágico el paisaje. Aún no salíamos del asombro cuando apareció el rey de los andes: el cóndor volando en las alturas. Los parajes casi vírgenes evocan el espíritu de aventura. La imponente piedra asimétrica, con cuevas y especie de cuchillas sorprende. Hemos recorrido 10 kilómetros y nos encontramos frente a un abismo. De aquí se divisa toda la cuenca del Jubones. Nuestros ojos quedan pequeños ante la inmensidad.

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SUNGUNDO DÍA La Casa Hacienda de la Sombrerera

La ascensión al páramo de la casa hacienda La Sombrerera de la familia Ulloa Rodas empieza fuera de Cuenca. Esta vez tomamos la vía Girón-San Fernando. Al llegar a San Gerardo un letrero dirige la ruta y empezamos el ascenso. Los atractivos están a la vista Por la carretera, de lado y lado, se divisan montañas hasta donde llega la mirada.

Hacienda: La Sombrerera, un altar natural por descubrir

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En el trayecto, un lugareño camina a grandes pasos vistiendo un colorido poncho rojo. El paisaje se despeja y nos convertimos en dueños absolutos del valle. Decenas de lagunas artificiales y al fondo la ciudad de San Fernando complementan el paisaje. Junto a la vía llama la atención miles de platas nativas, pero sobre todo aquellas que crecieron sobre grandes piedras. Más adelante un infinito manto de paja nos sorprende. El guía, Luis Cordero, señala que al fondo esta la llamativa. Son 10.000 hectáreas de páramo. Francisco Arellano cuida unas 250 alpacas y 35 llamas. Son animales que protegen el páramo. La carne y lana son aprovechadas. Nosotros ofrecemos prendas de vestir elaboras con su lana y cuero, contó Arellano. El paisaje es hermoso, comenta Luis Castillo, un turista que llegó desde Santa Rosa, provincia de El Oro. María Rosa, de 12 años, la primogénita de Arellano, invita a ver una particular planicie. A 40 minutos a pie está la mítica laguna de Quimsacocha (tres lagunas)

Es imposible resistir a la tentación de no verla, por eso avanzamos hacia ella. Son bastantes grandes y están como encadenadas, una bajo la otra. Luis Cordero explica que, precisamente allí nacen los ríos Cristal y el Chorro que van para el Océano Pacífico. En cambio, los ríos Tarqui (conocido en la parte como Irquis), el Yanuncay y el Tomebamba, que también nacen en este páramo andino van al Atlántico. Al retorno, el recorrido se complementa con una impresionante visita del Chorro de Girón. Tras un breve recorrido de tres minutos a pie, por senderos rodeados de mucha vegetación, llegamos a una caída de agua de unos 80 metros de altura. Decenas de turistas observan emocionados ese espectáculo. El agua que alimenta a este chorro también viene de los pajonales de la Sombrerera. ¡Visite este paradisíaco lugar y viva la naturaleza en estado puro!

Sobre Nacional de Recreación

Quimsacocha fue, hasta el año 2012, parte de un área de páramo concesionada para la explotación minera, pero el Ministerio del Ambiente recuperó 3.217 ha de las 12.000 dadas en concesión y las declaró Área Nacional de Recreación en el sector conocido como Las Tres Lagunas. Sin duda un reconocimiento y acción importante que pone en evidencia la principal función y servicio de los páramos para el ser humano: ser proveedores de agua, y Quimsacocha, al igual que el Parque Nacional Cajas, es uno de los mejores testimonios. Las dos áreas protegidas son parte de la Reserva de la Biosfera del Macizo de El Cajas.

Desde Cuenca

Se encuentra aproximadamente a unos 90 minutos de Cuenca. Para llegar se toma la Vía Sur que conduce al cantón Girón (46 km), luego se toma una vía de segundo orden que lleva a San Gerardo (12 km) y se continúa por una vía de tercer orden que conduce a Quimsacocha (12,5 km).

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